UN SÁBADO CUALQUIERA EN CÓRDOBA

UN SÁBADO CUALQUIERA EN CÓRDOBA
UNA DE BUENOS AMIGOS

sábado, 11 de noviembre de 2017

El papel de familia y allegados

Buenas días queridos lectores! Antes de entrar en faena, me gustaría agradecer a Ana Sellers la inyección de motivación que, sin coste adicional ni esperar nada a cambio, me ha administrado. Esta encantadora periodista, con la que tuve la suerte de compartir experiencias un día de feria, me enseñó que en el mundo todavía queda solidaridad. Aquí me tienes siguiendo tus valiosos consejos Ana, un millón de gracias.
Corría una calurosa tarde de principios de agosto. No me equivoco si afirmo que la temperatura de la oficina superaba en 4 ó 5 grados la exterior - su orientación no es precisamente la mejor, pues recibe el sol directo de la tarde. Era viernes, el primero del mes. Todavía recuerdo que veía las ansiadas vacaciones a años luz y el hecho de que Mari Ángeles - mi Oficial, a la postre única acompañante en este viaje - hablaba con júbilo de sus días de esparcimiento en Alhendín no ayudaba lo más mínimo.
Esa mañana recibí una llamada de la jefa del Gabinete de Prensa - que por cierto también responde al nombre de Ana. Me pedía ayuda para otra amiga periodista, que le había transmitido que alguien muy cercano había sido víctima de violencia machista. En vista de que el volumen de trabajo lo permitía, la llamé de inmediato para citarme con ella durante la tarde. Ya por teléfono me adelantó que era su hermana quien necesitaba ayuda, por lo que le pedí que vinieran las dos juntas a la oficina.
Con puntualidad británica, ambas jóvenes hicieron acto de presencia en Comisaría. La periodista, de mi edad, y su hermana de tan solo 28 años. Las invité a pasar a mi despacho, cerré la puerta tras de mí y les pedí que se pusieran cómodas. Me dirigí a Amanda (nombre ficticio, por razones obvias de privacidad) y le indiqué que me hablara de su ya extinta relación de pareja. 
Por período de dos años había mantenido una relación de noviazgo con un hombre mayor que ella - 46 años. Explicaba que al principio le "daba pena", lo vio muy solo y triste. Éste sería el principal motivo que la llevó a acercarse a él y a solidarizarse con su situación.
Las conductas de control no tardarían en llegar. Desde los primeros compases de la relación, este señor comenzó a comentar su forma de vestir, a indicarle que no debía usar maquillaje para salir a la calle. Estos consejos los justificaba en que él la veía guapa siempre, incluso sin arreglar, y que le parecía más atractiva con vaqueros que no fueran muy ajustados y zapatillas de deporte.
Estas actitudes machistas se vieron seguidas, sin solución de continuidad, por otras de mayor calado. Su ex-pareja empezó a aislarla de su círculo social y familiar. "¿Otra vez vas a salir con tus amigas?, mejor nos quedamos aquí viendo una peli los dos juntos, que tengo muchas ganas de estar contigo; no vayas hoy, quédate mejor"; eran algunas de las frases que le decía. El problema de esto es que no ocurría en ocasiones contadas, si no más bien cada vez que Amanda hacía planes con sus amigas.
Con vuestro permiso haré un breve inciso que viene muy al caso: el pasado martes tuve la suerte de participar, junto con el Área de Igualdad del Ayuntamiento de Málaga, en un cine-fórum con cerca de 300 adolescentes. Proyectaron el documental de TVE, "El machismo que no se ve" (a quienes no lo hayáis visto, os recomiendo encarecidamente que lo hagáis). A su finalización, Ángélica - psicóloga - jefa del Negociado contra la Violencia de Género -  y un servidor dedicamos una hora a debatir el documento gráfico con los jóvenes allí presentes. He de decir que me sorprendí gratamente, pues de ninguna de las maneras me esperaba tanta implicación y participación de una población en riesgo (las estadísticas dicen que una de cada cuatro jóvenes sufre violencia psicológica). Una chica, volviendo a enlazar con la historia del presente post, dijo: "la gente se piensa que es fácil salir de una situación de violencia. Dicen que porqué no rompemos la relación cuando comienza el maltrato; dicen que porqué aguantamos carros y carretas; lo dicen porque no son ellos quienes están ahí, sufriéndolo en sus carnes". Cuánta razón tenía esta joven. Y es que debéis plantearos la siguiente comparativa: conozco a un chico por redes sociales y tenemos una primera cita. Quedamos para tomar café en una terraza y, de buenas a primeras, me suelta un guantazo en la cara. ¿Qué haría? Me juego un brazo a que prácticamente el 100% de vosotras os levantáis de la mesa y os marcháis. Y entonces, si lo haríais en esa situación, ¿Por qué no os "marcháis" al primer tortazo en vuestra relación? Posiblemente muchas lo hagáis, sin embargo, el maltrato en el ámbito de género es más sutil. Se presenta de forma escalonada, muy poco a poco, nos va comiendo terreno hasta que nos tiene rodeados y sin posibilidad de escapar.
Estas primeras actitudes del ex-novio de Amanda van encaminadas a esa construcción de la situación desigual, del desequilibrio. La relación avanza y sin daros cuentas os váis quedando solas. Bueno, lo tenéis a él, es lo único que tenéis. Por eso lo perdonáis una y otra vez, os une un vínculo sentimental muy fuerte y su propósito de enmienda es suficiente. Sin embargo, la violencia siempre vuelve, es cíclica.
La situación de Amanda se fue deteriorando, como era de esperar. Su ex-pareja llegaba a ir a buscarla donde estuviera con sus amigas para obligarla a volver a casa con él, conducta obsesiva que acompañaba de comentarios despectivos. Comenzó a desconfiar de ella, le decía que la había visto salir del gimnasio del barrio con otro hombre - cuando ella jamás había estado allí.
La relación se hizo insostenible cuando comenzaron los insultos y las agresiones físicas. A pesar de lo anternior, Amanda tuvo la valentía de recurrir a la persona que más la quiere en este mundo: su hermana. Ella la iba a ayudar a salir de esa espiral de maltrato.
Todavía recuerdo como si fuera ayer como la hermana de Amanda lloraba en mi despacho, lamentándose de no haberse dado cuenta por sí misma de la situación y haberla ayudado antes. Aquí es donde quería llegar, el objetivo principal de esta entrada.
El papel de la familia, amigos y otras personas cercanas a la víctima es fundamental en la lucha contra esta lacra. No me cansaré de recordaros que, un tercero ajeno a la situación de maltrato, no solo puede denunciar la conducta, si no que tiene la obligación moral de hacerlo. Ayúdala a salir, no te quedes sentado de brazos cruzados.
Os dejo la última campaña del Ministerio, que seguramente muchos ya habéis visto en la calle. Es muy acertada y lo más importante, directa. "CUANDO HAY MALTRATO EN UNA PAREJA, NO SON SÓLO COSAS DE PAREJA. NO PERMITAS LA VIOLENCIA DE GÉNERO". Espero que nunca tengáis que colgar un centro de flores en la puerta de la casa de un ser querido. Feliz fin de semana.

lunes, 26 de junio de 2017

Trabajar en pos de la igualdad de oportunidades

Hola de nuevo bloggers! Me alegra estar de vuelta por estos lares, después de otro "parón" inesperado. Por más que me esfuerzo en alimentar mis pasiones, la rutina parece salir victoriosa y me aleja de estos pequeños placeres... Me ha ganado varias batallas, pero la guerra todavía está en su punto álgido. No soy yo de tirar la toalla, ni mucho menos.
Decía que me congratula regresar a mi espacio, donde me siento seguro. Hoy, aprovechando que tengo el día libre para cuidar de Óliver - ha cogido otro de los famosos virus de la guarde -, os hablaré de un tema que, por desgracia, sigue ocupando portadas a diario.
Para los que no me conocen, tengo la suerte de estar al frente del Grupo de Investigación de la Unidad de Familia y Mujer (U.F.A.M.) de la Comisaría Provincial de Málaga. Se trata de una Unidad integrada por 11 Policías especializados en la investigación de delitos de violencia de género - en su concepto amplio -, violencia intrafamiliar y aquellos que atentan contra el plano más íntimo del ser humano, la libertad sexual. Quería que entendiérais mi grado de implicación en la materia, el porqué de invertir esfuerzos en pos de esta difícil empresa. Espero haber tenido éxito.
Mi trabajo es sencillamente apasionante. Que conste que no lo digo por seguir el guión, ni a modo de cliché o algo parecido, nada más lejos de la realidad. Y eso que no lo elegí... ¿Ah no? Un no rotundo. Aquí donde me véis quería algo con una menor carga emocional, algo que policialmente hablando pudiéramos tildar de más operativo. Sin embargo, una Comisaria tuvo a bien concederme esta responsabilidad, convencida - como así me dijo aquel día - de que mi desempeño estaría a la altura (y es que las arengas de este tipo, en nuestros pequeños mundos laborales, no deben olvidarse). Dos años después de ese día debo decir que no quiero cambiar. Trabajar en equipo y ayudar a las personas son las dos variables que conforman la ecuación perfecta de mi actual felicidad. Dicho así suena hasta fácil, fíjate, cuando en realidad no tiene ni un ápice del calificativo. Formación, buen ambiente, reparto equitativo de roles, llantos, familias destrozadas por el germen de la violencia, estrés y un largo etcétera que culmina con un SATISFACCIÓN en mayúsculas - la guinda del pastel. Qué bien suena ésta última, ¿no os parece? De hecho la voy a usar para contaros algunas de las últimas ocasiones en las que la he sentido.
Satisfacción cuando los padres de una niña de 15 años se presentan en Comisaría desesperados, conocedores de que su pequeña está saliendo con un maltratador. En cuestión de 7 meses se ha escapado de casa en numerosas ocasiones, ha dejado el instituto, ha interrumpido un embarazo, ha limitado su círculo social a este niño - pues él también es un adolescente- que le exige exclusividad, etc, etc. Conclusión: Unos padres destrozados porque su hija no es capaz de darse cuenta de la situación.
A día de hoy, tras un duro trabajo de mi Equipo, la chica ha reconocido su condición de víctima, lo ha denunciado y está recibiendo tratamiento psicológico para superar el bache. Pero más importante que todo esto ha sido su actitud receptiva: él no te quiere, los celos no son una conducta que demuestra amor, tu relación con este chico es tóxica. Todavía está emocionalmente muy afectada, pero no me cabe duda que con el apoyo de sus seres queridos y una buena decisión judicial saldrá adelante.
Satisfacción de haber ayudado a una joven que llevaba sufriendo acoso sexual en su lugar de trabajo el último año y medio a manos de su jefe. No olvidaré aquella mañana del primer de junio cuando se plantó en mi despacho, empujada por dos compañeros de oficina, para narrarme las barbaridades que este señor - por llamarlo de alguna manera -, le hacía. Algun@s os estaréis preguntado: ¿Por qué no se marchó de allí antes?, ¿Cómo pudo aguantar la situación tanto tiempo? Preguntas ambas comunes para aquel que "ve los toros desde la barrera". Intentaré explicarlo.
El acosador suele tener una personalidad narcisista, es alguien que se siente muy seguro de sus habilidades y ostenta una posición de superioridad. Tampoco sería descabellado que tuviera algunas pinceladas de psicopatía... Muy inteligentes y calculadores, duchos socialmente; cualidades que unidas suelen conducir al éxito. De esta manera, consigue acercarse a su víctima de una forma muy hábil, ganándose su confianza a un ritmo frenético. Los comentarios al principio son agradables, aplaudidos por su entorno e incluso por la futura víctima. Sin percibirlo la amabilidad comienza a tornarse en faltas de respeto leves, para progresivamente pasar a comentarios de tono sexual que lejos de ser criticados por los demás trabajadores siguen siendo, de hecho, reforzados - con risas y otros incentivos de un amplio repertorio. Cuando te quieres dar cuenta ha abusado de ti - por ejemplo, un tocamiento lascivo - o te ha propuesto una relación sexual desde su posición de privilegio (no olvidemos que es tu jefe, quien paga tu nómina al final de mes). Toda esta red tejida a conciencia convierte a la mujer que consigue salir de ella en una auténtica valiente, una luchadora.
En el caso que nos ocupa, dos cargos directivos intermedios de la empresa se ofrecieron a declarar a su favor y le dieron el empujón que necesitaba - los mismos que meses atrás le reían la gracia -. Así fue, dos hombres "hechos y derechos" con los ojos empañados por las lágrimas, mientras me narraban cuán arrepentidos estaban de no haberle parado los pies antes. Eso, por sí solo, los honra.
 Volviendo a la chica, no podría obviar que después de interponer la denuncia nos fundimos en un abrazo que jamás olvidaré. No sé quién ni cómo se inició, lo único que sé es que fue sincero, cálido. No hay nada como empatizar con aquel que te necesita.
Días despúes, ya en el Juzgado, la misma mujer me preguntó: "¿Todavía das abrazos?"; sin dudarlo, respondí: "Por supuesto"; y en cuestión de segundos volvíamos a entrelazarnos durante un largo intervalo de tiempo - que en realidad pareció corto -. Por estos momentos amo lo que hago.
Por último, satisfacción por mi actual posición, privilegiada en la lucha por la igualdad. El mito del amor romántico sigue muy arraigado en la juventud - "me controla porque me quiere, él solo busca lo mejor para mí" -, tanto que con las nuevas tecnologías ha cogido hasta mayor impulso (me remito al primer caso). A este mito unimos la educación, que desgraciadamente sigue siendo en desigualdad. Un ejemplo claro que me da la razón es el segundo caso que os he contado: los micromachismos siguen muy arragaidos en la sociedad. "Mi jefe hace continuos comentarios sexuales, alusiones inapropiadas a compañeras de trabajo, y yo - en un alarde de virilidad - le río las gracias, lo empujo a seguir haciéndolo..." Todo lo contrario a una educación en perspectiva de género. Toca seguir luchando.
Nos vemos en la próxima que espero no se demore. Sed felices.



domingo, 18 de junio de 2017

Introducción a los abusos sexuales

Hoy me gustaría hablaros de algo que, por desgracia, se está volviendo común en las noches de ocio. Se trata de los abusos sexuales. La juventud actual, y desde hace ya varias décadas, es propensa a salir en horas nocturnas y a consumir grandes cantidades de alcohol - en algunos casos, también otro tipo de drogas -; factores que se unen para generar un caldo de cultivo apto para esta modalidad delictiva.
En primer lugar considero que no está de más transmitiros que este bloggero, no hace mucho, se encontraba dentro del colectivo bautizado como "juventud" - que conste que todavía me veo joven, aunque la paternidad me haya sacado de un plumazo de la noche -(XD). Y es que tuve la suerte de cursar mis estudios universitarios en la ciudad de Granada. Durante esta etapa, no fueron pocas las salidas nocturnas - botellón incluido - en compañía de mi grupito de amigos, llegando a consumir un volumen de alcohol considerable. Tomemos para este post la siguiente definición de considerable: una borrachera de campeonato, capaz de deshinibirnos e incluso hacernos "tambalear" en la sala de baile.
Puestos en situación, pasaremos a dar un concepto de abuso sexual "para andar por casa". Es un acto de naturaleza sexual llevado a cabo sin el consentimiento de la víctima, varón o hembra, aunque por motivos obvios de mayor incidencia me centraré en el sexo femenino - un saludo poco cordial, patriarcado. Por tanto, cualquier conducta de implicación sexual, i.e. un tocamiento de un glúteo; se puede incluir en esta definición. Así es, ese acto de hombría - modo irónico ON - que multitud de varones llevan a efecto en la discoteca, agarrando el trasero de aquella chica mona que pasa a nuestro lado, es un delito. Se dice pronto...
Con afán de alcanzar una buena comprensión os pondré varios ejemplos: un abuso sexual es un tocamiento llevado a cabo al descuido, i.e. en la vía pública, un individuo aprovecha que la chica camina con sus ojos fijos en el móvil para acariciarle un pecho y salir corriendo; un abuso sexual también es considerado cuando la joven - digamos, por ejemplo, 20 años de edad- se encuentra bajo los efectos del alcohol y su nivel de comprensión y entendimiento de sus actos está visiblemente reducido; aprovechando el chico para agarrarla por la cintura en la discoteca y besarla (por su estado, la chica no es consciente de lo que ocurre y no se niega expresamente al beso). Éste segundo caso es el que más me interesa y sobre el que pondré el foco.
A veces, por cómo nos han educado - otro saludo no afectuoso, dichoso patriarcado -, creemos que un "no" por respuesta no es definitivo. "Se está haciendo la dura; insiste que seguro que al final cae; deja que se tome un par de copas más y la tendrás a tiro..."; entre otros pensamientos machistas y por desgracia, muy comunes. Pues permitidme que os diga que un "no" es más bien un "no", y con él lo que la chica os está transmitiendo es su desinterés en el pretendido acercamiento. No insistáis; no presionéis; no abuséis... Mejor buscaros a otra - ¿Será por mujeres en el mundo?-. Tomadlo como un consejo que vale su peso en oro: si insistís, si presionáis, podríais estar cometiendo un delito que, en su tipo básico, tiene prevista pena de prisión de 1 a 2 años. Gracias Álvaro, lo tendremos en cuenta. Y encima "de gratis", para que luego os quejéis.
Álvaro, ¿Y qué ocurre si no me ha dicho que no, pero va considerablemente borracha? Peor me lo pones, recula y sal de allí. No se encuentra en condiciones de darte un no por respuesta. A sus amigas: si la queréis, acompañadla a casa. De nada.
Hasta ahora hemos hablado de "abusillos": tocamientos de carácter lascivo al descuido, besos robados - la clásica cobra -, y otras conductas que penalmente no revisten una gravedad reseñable. Sin embargo, ¿Qué ocurre cuando la presión nos lleva a practicar sexo?; ¿Qué pasa si con esa joven en estado semiinconsciente llego al coito? Bien, ahora sí debéis preocuparos. Más aún, acongojaros, porque como a esa joven "facilona" (con todo el tono irónico del mundo mundial) le de por interponer denuncia, os arruina la vida. Tal y como habéis leído, estaríamos ante un delito agravado de abuso sexual. Houston, tenemos un problema - de dos pares de cojones, chaval...-
La intención inicial de este post era ser muy incisivo, transmitir un mensaje directo y claro. Mi intuición me dice que con lo que os he dado es suficiente, que no es necesario ahondar más en la materia. Seguiré mis instintos: si estás pensando en salir a ligar el próximo viernes, adelante, puede ser tu noche. Pero por favor, no olvides estas tres recomendaciones: sé respetuoso, acepta un no por respuesta y no intentes "llegar hasta el final" si ella está afectada por el alcohol. Habrá más citas si te comportas como un caballero, de eso no me cabe duda. Por una ciudad libre de abusos sexuales.
Feliz domingo queridos lectores!





domingo, 5 de marzo de 2017

Gracias PABLO

Dedicado a un luchador optimista, a un chico que irradió ganas de vivir a cada segundo, incluso cuando todo parecía oscurecer. Dedicado a Pablo Ráez. Va por ti.

Gracias Pablo por darnos tantas lecciones de vida. A tus 20 años has demostrado una entereza y una madurez que no son, para nada, acordes a tu temprana edad.

Gracias por enseñarnos a disfrutar cada instante; a base de compartir momentos de tu día a día y de la encarnizada batalla que has librado contra la enfermedad, nos has abierto los ojos a un mundo lleno de experiencias. Cada momento cuenta, cada instante hay que vivirlo intensamente pues podría ser el último.

Gracias por mostrarte tan natural, por abrir las puertas de tu privacidad para que pudiéramos ser un poco partícipes de tu inusitado optimismo.

Gracias por afanarte en cubrir las carencias de las instituciones. Desde tu marcha, las donaciones de médula se ha cuadriplicado. No obstante lo anterior, seguimos sufriendo los efectos de una sanidad deficiente. Falta personal, recursos y lo que es aún peor, una disposición decidida a mejorar. La voluntad del hombre mueve el mundo, de eso ya no cabe duda Pablo.

Gracias de corazón. Tu nombre perdurará en el recuerdo de muchos. Tu lucha no fue en vano. Descansa en paz, campeón.

martes, 21 de febrero de 2017

El "revenge porn" : la venganza del siglo XXI

A tod@s os sonará el caso de Olvido Hormigos, exconcejala socialista de un pequeño pueblo de Toledo. En mayor o menor detalle, conoceréis la historia de esta señora que, un buen día del pasado 2013 - madre mía qué lejos parece quedar...-, decidió enviar un vídeo de contenido erótico a un amigo. Se trataba de un archivo en el que aparecía ella, en la privacidad de su domicilio, en actitud íntima y con plena conciencia de lo que hacía. Lo que claramente no pasó por su cabeza en ese álgido instante fue que esas imágenes pudieran llegar a terceras personas no deseadas, como así ocurrió.

Éste es el origen del nuevo tipo penal contra la intimidad conocido como "sexting". Tendremos que leer hasta el apartado segundo del artículo para llegar a la agravante por género (es decir, por existir o haber existido una relación conyugal o simplemente afectiva entre autor y víctima), conducta bautizada por la Doctrina como "revenge porn" (en castellano antiguo, venganza pornográfica). Es increíble como nos gusta adoptar la terminología anglosajona, pareciera que hasta suena mejor. Hay que reconocer a estos americanos que siempre van un paso por delante, incluso dos si el tema a debatir involucra tecnología.

Como venía diciendo, desde el pasado mes de julio de 2015 contamos con un artículo en el Código Penal que castiga esta conducta. Por cierto, ¿De qué conducta hablamos? Ah, sí. De difundir o simplemente enviar a terceros archivos - vídeo o imágenes - de contenido íntimo, sin el consentimiento del titular. Se trata de documentos gráficos que fueron tomados mediando la voluntad de todos los participantes, sin embargo, en ningún momento se llegó a autorizar una ulterior transmisión o envío a terceros.

Hechas las presentaciones (Blogger, revenge porn; revenge porn, blogger), me gustaría contaros una de las investigaciones que hemos desarrollado en mi Grupo y, si me permitís, aconsejaros para evitar veros en el lugar de la pobre Olvido. Que conste que sólo hablaré de aquellos incluidos en el ámbito de la violencia de género, es decir, las cifras fuera de esta problemática son, sin lugar a dudas, muy superiores y no se tendrán en cuenta por escaparse a nuestra esfera de influencia. Por otro lado, también resulta de interés el hecho de que todas las actuaciones llevadas a cabo tienen por víctima a una mujer.

Bien, en el año y medio transcurrido desde su instauración en España, en Málaga capital (mi ámbito de trabajo), se han detectado alrededor de unos 10 casos. ¿Son muchos o pocos? Depende de cómo se mire. Digo esto porque nos encontramos en el plano de la intimidad, lo más sagrado de la persona, por lo que la cifra negra no es ni mucho menos inapreciable. Es más, me atrevo a afirmar que esas 10 investigaciones son sólo la punta de iceberg.

Con cifra negra hago alusión a aquellas infracciones que no se denuncian y, por tanto, no dejan constancia estadística en las bases de datos policiales. La motivación para decantarse por no compartir con la Policía lo ocurrido es comprensible y lleva por nombre vergüenza. Todos y todas, en cantidades diversas, tenemos de eso último e intentamos evitar airear nuestra vida privada.

Siempre he dicho que el mayor acto de valentía de una víctima de violencia de género es plantarse en una Comisaría y compartir sus secretos con un desconocido. Así es, una completo desconocido a quien transmitimos nuestros miedos y preocupaciones, y de quien esperamos una respuesta acorde a nuestras expectativas. Es más, no es seguro que el especialista policial encargado de oírnos en declaración sea del sexo femenino. Otra piedra más en el camino... Narrar a un hombre cómo otro hombre me ha tenido sometida durante los últimos dos años, cuando no me queda ni una pizca de confianza en el sexo masculino. En definitiva, un acto de valentía como la copa de un pino. Punto pelota.

Sirva como consuelo que, desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, se fomenta que la capacidad de empatizar del Policía especialista esté desarrollada. Sea hombre o mujer, te va a escuchar y se va a poner en tu lugar, así que adelante, denuncia!

Inciso hecho, decía que la motivación para no solicitar el auxilio de la Autoridad recae en la vergüenza. Ésta no se limita sólo a hablar con un desconocido, no señor, además se extrapola a personas de nuestro círculo más cercano. "Si denuncio puede que mi padre se entere de que Jorge y yo grabamos un vídeo de contenido íntimo..." Esta segunda parte también juega un papel fundamental en la toma de decisión.

A lo tonto, a lo tonto, llevo ya un un buen tocho escrito y todavía no he entrado en faena. Dicho y hecho, paso a narrar un caso real. Se trata del más reciente que hemos tenido, en concreto data de la semana pasada. Una chica denunció que su ex-pareja había enviado un vídeo de ambos al primo de éste último. En el vídeo la joven aparecía practicándole una felación y se la podía identificar perfectamente. Resulta que el primo (receptor del archivo) había sido su pareja antes, y a la fecha de la denuncia pareciera que estaban retomando de nuevo la relación. La motivación del autor en este caso era clara: venganza por despecho.

Nos encontramos con un triángulo amoroso del que había salido damnificada la mujer. Por fortuna el envío del archivo se quedó ahí, no alcanzando las redes sociales, por poner el ejemplo más extremo de difusión. Una vez "salta" a la Red no habrá forma de eliminarlo.

De vuelta al caso, comprobado que el envío se había producido y que el primo había recibido el archivo en su teléfono, se practicó con premura la detención del presunto autor (asegurando la intervención de su terminal móvil y de otros dispositivos de almacenamiento de datos). Resulta que tenía en su posesión varios vídeos de contenido sexual, aparte de aquel difundido ilícitamente.

Se trata de un caso con final feliz, donde quedó demostrado el envío, recuperados los archivos y así se evitó que los mismos siguieran circulando entre terceras personas ajenas. No todos han sido así, por desgracia. Está en nuestras manos poner medidas para que nuestra intimidad no sea vulnerada. Fijaos que no he usado el verbo "evitar", de una manera más que consciente. Y es que no está en mi mano deciros lo que hacer con vuestras vidas, ni mucho menos, pues sólo vosotros sois dueños de vuestros actos. ¿Le puedo enviar a mi novio fotos desnuda? Por supuesto; claro; es algo bastante común en la era postecnológica, de hecho; etc, etc. Sólo te pido que te asegures de que puedes confiar en él, de que te obligues a conocerlo a fondo y no te aventures. Piensa las cosas dos veces. Las relaciones a veces terminan de manera tormentosa, no le des la opción de chantajearte emocionalmente o incluso hacerte un daño social profundo.

Recuerda: El amor es confianza y en ningún caso control. Tú eres la única dueña de tu cuerpo y nadie, repito, nadie puede decirte lo que debes hacer con él. Hasta aquí mi experiencia con el revenge porn, espero que os sea de utilidad. See you soon.


P.D.- Más abajo os dejo el póster diseñado en Reino Unido en el marco de una campaña de prevención de la venganza pornográfica. BE AWARE B4 YOU SHARE: Sé consciente o piénsalo bien antes de compartir.



domingo, 5 de febrero de 2017

Un relato para remover conciencias

Feliz domingo a mis bloggers favoritos! A estas alturas os habréis percatado de que mi presencia en estos lares ha aumentado considerablemente. A Dios doy gracias por ello. Escribir es una actividad que me apasiona y sabiéndolo, diremos: cuánto más, mejor.
En el día de hoy me gustaría hablaros de nuevo de desigualdad. De micromachismos con los que convivimos  a diario y aceptamos, quiero pensar, de forma inconsciente. Digo quiero pensar porque algunas costumbres e ideas erróneas están tan arraigadas en la sociedad que se torna misión imposible "darles carpetazo".
Hace unas semanas me encontraba en uno de los numerosos parques infantiles de la Axarquía (después de 20 meses conocemos todos por nombre y apellidos, al igual que ellos a nosotros... XD). Estaba en compañía de mi pequeño Óliver, tras haberlo recogido de la guardería. Hasta aquí, todo normal, pues la cosa transcurría acorde a nuestra rutina diaria. Para los que no lo sabéis, tengo la suerte de compartir cada tarde laborable con él ( mientras su mamá, empresaria, se realiza profesionalmente). "Bueno, eso no es algo tan común, normalmente es el papá el que trabaja todo el día y llega cuando los peques ya duermen..."; tal vez querías decir que no era común, hoy en día, sí lo es. Pero esto es un tema que da para una entrada completa.
Volviendo a la historia, decía que nos encontrábamos jugando en el parque. Óliver empujaba su carrito de la compra, de colores vivos y repleto de piezas de fruta de plástico, por los alrededores, cuando una niña de unos 3 años se fijó en él. En un primer momento pensé: "lógico, es tan guapo..."; Sin embargo, al instante me di cuenta de que la razón era muy distinta. La niña se dirigió a él diciendo : "Ese juguete es de niñas"; al tiempo que en su cara se esbozaba una ligera sonrisa. La madre, a escasos metros, era testigo de la escena.
Pasaron unos segundos que me parecieron un mundo. Óliver me miró, la niña miró a su madre y luego puso los ojos en mí, la madre también dirigió su mirada en mi dirección... Yo, entre tanto, esperé pacientemente una respuesta de la señora que, para mi sorpresa, nunca llegó. Comoquiera que la timidez no es un rasgo identificativo de mi personalidad, decidí intervenir de la siguiente forma: me dirigí a la niña diciendo: "pequeña, ¿cómo te llamas?"; a lo que ella respondió con un tímido "Claudia". Con el tono más pacificador que pude imprimir a mis cuerdas vocales le dije: "cariño, los carros de la compra son usados tanto por los papás como por las mamás. De hecho, a Óliver le encanta jugar a las cocinitas. ¿Quieres que te preste el carrito?"; me miró algo confundida y se marchó con su madre. La señora no dijo ni "mu".
Quiero pensar que es un hecho aislado, que los roles de género son cosa del pasado, pero la realidad es bien distinta y, situaciones como la que acabo de compartir, te despiertan del sueño con una bofetada a mano abierta. Hacer la compra, cocinar, planchar... Son acciones asexuales y no hay un género predestinado a cubrir esas necesidades. La pregunta que me surge es: "¿Claudia habrá sacado esa conclusión a través del aprendizaje vicario, es decir, de lo que ve en su casa?"; o yendo un poco más lejos: "¿Es probable que alguien de su entorno cercano le haya llegado a decir que, un carrito de la compra de juguete, es sólo para las niñas?". La cuestión es que Claudia, a sus tres años, tiene ideas sexistas. ¿Qué estamos haciendo mal?
El viernes tuve la oportunidad de participar como ponente en una mesa redonda. El acto tuvo lugar en Málaga y estaba organizado por la Plataforma contra los Malos Tratos a Mujeres "Violencia Cero". Uno de los temas principales sobre los que giró el debate posterior fue la coeducación en los Centros Públicos de Andalucía. Hay que implantar políticas efectivas y reales para que la educación sea en igualdad. Parece mentira que algo tan básico todavía esté carente en la mayoría de Colegios de nuestra Comunidad... 
Por último, desde éste mi espacio, me gustaría también llamar a la mesura. Los extremos nunca son buenos y a veces, en la lucha por nuestros derechos, tendemos a excedernos. El viernes, en el mismo foro del que os hablo, llegué a oír una propuesta orientada a invertir la carga de la prueba en los juicios penales por violencia de género. Es decir, para aquellos menos duchos en Derecho, querían eliminar la presunción de inocencia de los encausados (hombres a los que se les está juzgando por un delito de esta índole). En definitiva, que el hombre tenga que probar su NO culpabilidad. Esto, hablando mal y pronto, es una aberración. Y para evitar que esto ocurra estamos las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, guardianes de los derechos de los ciudadanos, que investigamos cada denuncia y recabamos cuantos elementos periféricos podemos para respaldar las manifestaciones de la víctima (pruebas testificales, informes vecinales, historiales médicos de víctima y autor, exploración de los menores por especialistas...). Señoras y señores, podemos gritar a pleno pulmón que vivimos en un Estado de Derecho, y por tanto las condenas siempre, repito, SIEMPRE, han de estar basadas en pruebas. Los acusados son inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
Espero que estas líneas consigan, como mínimo, remover las conciencias y extraer reflexiones positivas. Ese era mi objetivo principal, así como el título de esta atrevida entrada. Entre todos podemos cambiar las cosas. Un fuerte abrazo, bloggers.

P.D.: Os dejo una de las muchas imágenes de campañas contra el sexismo en el juego que podéis encontrar en internet. A día de hoy, son ya muy numerosas las acciones tomadas por las Instituciones orientadas a fomentar la paridad en los juguetes infantiles, sin embargo, "barriendo para casa", he de destacar la iniciativa del Área de Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Málaga las pasadas Fiestas Navideñas: JUGAR NO TIENE GÉNERO.



jueves, 2 de febrero de 2017

La década de los 30: ¿flor de la vida o decadencia?

Hola de nuevo querid@s bloggers!
Esta entrada versará sobre la decáda en la que este bloguero se haya inmerso desde hace algo más de un año. Aquella que sigue a los maravillosos veinte y supone la antesala a la madurez: los cuarenta. ¿Esto quiere decir que nos encontramos "en tierra de nadie"?, ¿Se nos puede ya llamar "viejos" y exigir responsabilidades? Tal vez sean unos años de transición, de obligado paso y nada más... Sinceramente, no lo creo así. La vida se compone de etapas que se van superando y, cada una, sin excepción, tiene una importancia capital en nuestro bagaje terrenal. Visto de esta manera, sólo tenemos que destacar los aspectos más relevantes de cada una y exprimirlos al máximo, ¿o no? Intentaré desglosar esta década en cuatro puntos que considero vitales y que espero se adapten a vuestra visión.

Punto 1. La etapa de estudiante universitario está cerrada. La puerta de acceso es de seguridad y presenta un cerrojo inquebrantable, no intentes forzarla. Advertencia: si todavía te encuentras dando "bandazos" por los pasillos de cualquier Facultad, cierra esta pestaña y no leas ninguna más de mis entradas. Sí, sí, lo has leído bien, ya va siendo hora de que te sumerjas en el mercado laboral y dejes de "reventar" los jueves noche. Tienes los huevos "mu negros" (excepción hecha para aquellos de vocación tardía - un saludo a mi gran amigo Manuele) (xd).

Punto 2. ¿Qué todavía no tienes pareja estable? No será porque tu madre no te insiste para que "sientes la cabeza y formes una familia". La vida, en compañía, se disfruta doblemente. Pues eso, que ya va siendo hora de "encadenarse", independientemente del sexo.

Si echamos la vista atrás - léase, la generación de nuestros padres -, en su década de los veinte ya estábamos la mayoría de nosotros en el mundo. La sociedad evoluciona y el número de universitarios aumenta, motivo esencial por el cual los plazos se han ido retrasando. Pero no te confíes... Aprieta el acelerador para encontrar a tu media naranja!!!

Punto 3. La independencia económica. Qué bien suena, ¿verdad? No es tan bonita como la pintan. Con ella vienen las cuentas del hogar, los balances de gastos/ingresos del núcleo familiar (más complejos que los de cualquier Multinacional que se precie...), etc, etc. Hablo de aquell@s que hayan "sentado la cabeza", por supuesto.

Los treintañer@s que aún sois almas libres, ya sea vuestro estado civil el de soltero o el de "ennoviado", estáis de enhorabuena. Por un lado os meto prisa para encontrar la estabilidad y por otro recibís una palmadita en la espalda... Una de cal y otra de arena. Consideraos unos afortunados. Y alguno se preguntará por qué. Bien, os daré algunas de las razones que esgrimo para haberos catalogado de sujetos con fortuna: en primer lugar, la vitalidad es equivalente o más si cabe que en la década de los veinte. Sin embargo, la cuenta bancaria ahora sí está en números verdes. En segundo lugar y último, la experiencia vital va en aumento. Sois más sabios que cuando eráis universitarios, creéroslo (xd). 

Punto 4. Por último, y en estrecha relación con el punto anterior, aparece el respeto. Por edad, os habéis ganado el reconocimiento de vuestros padres. Hablo por experiencia propia. Mi hermano, que aún está en los veinte y buscando su lugar en el mundo, todavía genera gran preocupación en nuestros ascendientes. Por mi parte, el interés mostrado hacia mi persona se ha visto prácticamente sustituido por aquel que dirijen a su nieto (totalmente comprensible). Y esto, supongo que inconscientemente, también repercute de manera directa en sus consejos (el haber sentado la cabeza y tener un trabajo estable libera a tus padres de una manera asombrosa...) y por ende, en la confianza que tienen en ti.

¿Cómo? ¿Qué me aventurado con esta entrada? Lo sé y asumo las consencuencias. Espero que éstas últimas sean en forma de comentarios, que puedan generar un enriquecedor debate. Paz y amor, amig@s.





lunes, 30 de enero de 2017

La lectura: una especie en vías de extinción

Buenos días bloggers! En primer lugar, aprovechando que aún no hemos superado la "cuesta de enero", os quiero desear un feliz y próspero 2017 (nunca es tarde si la dicha es buena). El tiempo sigue su curso sin detenerse; nosotros, por nuestra parte, intentamos mantener su estela y no perder comba. En eso consiste la vida, amig@s, en acumular vivencias año tras año e intentar ser felices a través de ellas. Me quedo con una frase de mi amigo Jesús Serna, compartida con otros compañeros en la tarde del 2 de enero, cerveza en mano: "Nuestro objetivo en la vida es ser felices. Quien no es feliz ha de buscar los motivos y cambiar aquello que sea necesario para serlo"; no podría estar más de acuerdo con él.
Esta entrada que os presento surge a raíz de una conversación mantenida con mi señora esposa. Para que os hagáis una idea, ella es la mayor amante de la tinta que conozco (devora un libro tras otro con una facilidad sorprendente). De ahí que, tras observarme durante el último año, me interpele: "Has dejado de leer. ¿Cuántos libros te has leído en 2016? ¿2 como mucho?"; no se equivoca lo más mínimo, un balance positivo de 2 en 365 días, es decir, un fiasco.
Lo habitual es que siempre, en cualquier explicación que busquemos, haya varias variables involucradas. Mi caso no se sale del guión. Por un lado está el pequeño Óliver, que ha venido al mundo para acaparar nuestra atención a cambio de brindarnos una felicidad extrema. Por otro lado, mi creciente afición al atletismo de fondo, sin olvidar que profesionalmente, gracias a Dios y por supuesto al esfuerzo, seguimos creciendo y aglutinando responsabilidades.
Bien, todas las razones expuestas hasta el momento se consideran ineludibles (la vida personal y profesional se antepone a todo lo demás, por ese orden). Entonces, ¿estoy abocado a abandonar mi hobby? Ni mucho menos. En la vida hay tiempo para todo si conseguimos organizarnos, y ese es el punto principal sobre el que gira mi entrada.
A continuación pasaré a enumeraros los cambios introducidos en mi día a día (pareciera que fueran numerosos cuando la realidad es bien distinta, como ahora podréis comprobar), con los que ya estoy obteniendo resultados satisfactorios:
1. El mayor ladrón del tiempo en este siglo XXI, en la era de la tecnología, es la banda ancha. Puede resultar contradictorio porque, además de ladrón del tiempo, es una fuente de información y cultura siempre que la usemos con cabeza. En lo relativo a esta entrada, nos quedaremos con las aplicaciones de mensajería instantánea y las redes sociales.
Mi acción al respecto ha girado en torno a la aplicación Whatsapp y la red social Facebook (me consta que hay muchas más, pero a mí no me sacáis de las mencionadas. Xd). De la primera, aunque pueda sonar radical, me he salido de todos los grupos que no estuvieran relacionados con trabajo y familia cercana, en los que el volumen de mensajes y archivos fuera muy elevado. En lo que concierne al "Cara libro", he optado por dejar de consultarlo con regularidad. Ni os imagináis la cantidad de tiempo libre que he recuperado.
2. La televisión. En España, a sabiendas de que mi público es de ideologías diversas, me aventuro a catalogarla de "basura" en su práctica totalidad (excepción hecha con los informativos, el deporte y algún programa/documental que merezca la pena). Lo único que se ve en mi casa es Clan y su variedad de series infantiles. Tenéis que probarlo, vuestras vidas darán un giro de 180º.
¿Los resultados? En un mes escaso he terminado "Juliet, Naked" de Nick Hornby en su versión original (un libro muy ameno y divertido, del que recomiendo sin duda su lectura), y estoy a medio camino con "Triple", de Ken Follet. Éste último regalo de cumpleaños de mi mujer, en su maravilloso afán porque vuelva a la senda de la tinta. Gracias princesa.
A aquell@s amantes de la lectura os invito a continuar con esta espléndida afición, a coger un libro en vuestro día libre (siempre que la responsabilidades que hemos bautizado como ineludibles os lo permitan) y a no soltarlo hasta que os duela la vista. Por su parte, a mis bloggers que todavía no han saboreado las mieles de la literatura, os insto a iniciaros en este camino que, sin margen de error, marcará un antes y un después en vuestras vidas. Sin cultura la sociedad no progresaría; fomentemos el progreso con nuestro granito de arena.

P.D.: Gracias también a mi amigo David Palacios por compartir tantos enlaces interesantes en la red social "Cara libro". Eres la única persona a la que sigo a diario y  la imagen que más abajo comparto es tuya. Un abrazo.