UN SÁBADO CUALQUIERA EN CÓRDOBA

UN SÁBADO CUALQUIERA EN CÓRDOBA
UNA DE BUENOS AMIGOS

viernes, 23 de febrero de 2018

La delincuencia juvenil: ¿Un problema social de primer orden?

En las últimas semanas los medios de comunicación se han hecho eco de un par de casos de una gravedad considerable, en los que los protagonistas han sido menores de edad.
Conviene, en estos primeros compases, que fijemos un concepto válido de menor de edad - capaz de abarcar las perspectivas social y jurídica. Por menor de edad el ciudadano "de a pie" entiende aquel que todavía no ha cumplido los 18 años. Sin embargo, desde el punto de vista jurídico se hace necesario introducir unos pequeños matices: la conocida como "Ley del Menor" (L.O. 5/2000) contempla la responsabilidad penal, sujeta a sus estipulaciones, de los menores de entre 14 y 18 años. En el supuesto de menores-infractores de menos 14 años, solo procederá una actuación protectora y en ningún caso penal.
Las medidas que la referida "Ley del Menor" contempla,  de aplicación a menores-infractores en la descrita franja de edad - los delitos en los que pueden incurrir coinciden con aquellos previstos para los adultos y recogidos, en su mayoría, en el Código Penal -; según la propia definición del legislador en la exposición de motivos, son penales desde el punto de vista formal y "sancionadoras-educativas" desde el material. ¿Esto qué quiere decir en realidad? Básicamente que, si bien los "castigos" previstos pordrían afectar a derechos fundamentales - e.g. la libertad de movimientos, en el supuesto de internamientos en régimen cerrado -, su finalidad principal es la reeducación del menor. No podemos perder de vista que estamos ante infractores en etapas de desarrollo madurativo, lo que desde un enfoque criminológico nos abrirá la puerta a una mayor probabilidad de rehabilitación, de reinserción. Es decir, estamos a tiempo de reconducirlos.
Sin ánimo de elaborar un análisis detallado, una vez en situación, entraré de lleno en lo que os he venido a contar. Soy perfectamente conocedor de que se trata de una materia controvertida y mi objetivo principal con esta entrada es remover consciencias y generar debate. Espero conseguirlo.
Bien, decía al principio que hemos sabido por los "Mass Media" de dos casos de gran repercursión en las últimas semanas. El primero ocurría en Jaén, donde PRESUNTAMENTE - las mayúsculas las introduzco "a posta" y no por error - cuatro alumnos, de edades comprendidas entre los 12 y los 14 años, violaban a otro de tan solo 9 años de edad. La presunción de inocencia es un principio de primer nivel en Derecho, según el cual estos niños no podrán ser considerados culpables de los hechos que se les atribuyen hasta que recaiga sentencia - es decir, inocentes a no ser que se demuestre lo contrario. 
Se trata de un hecho atroz, deplorable, que nos invita a poner en tela de juicio el mecanismo de la socialización en su conjunto. ¿Estamos haciendo las cosas bien? Se hace necesario puntualizar que esta conducta tiene lugar en el Centro Educativo, a lo que habría que sumar el hecho de que la víctima - también PRESUNTAMENTE, por cierto - viniera sufriendo un acoso de largo recorrido, crónico, a manos de sus verdugos. ¿Cómo es posible que no se detectara por sus tutores/profesores? ¿Se podría haber parado antes del trágico desenlace? Siempre hay que analizar los casos individualizadamente, al objeto de implementar medidas de mejora y evitar situaciones futuras análogas.
Por otro lado, el segundo de los casos salía a la palestra a los pocos días, esta vez en la ciudad de Málaga. Dos niños de 11 años habrían, supuestamente, perpetrado una violación sobre una compañera de 14 años. La víctima tiene una discapacidad intelectual del 41%.
Volviendo a la edad de los PRESUNTOS - como podéis comprobar soy persistente - autores, surge de nuevo el debate: ¿Se debería bajar la edad mínima de responsabilidad de los menores? Si la respuesta es afirmativa, ¿la bajamos a 12 años? En Reino Unido está fijada en 10 años, por poner un ejemplo cercano.
Se trata de dos casos que salen a la luz en la misma semana, circunstancia ésta que tiene un efecto muy negativo en la sociedad. Esta inquietud de la que hablo se conoce en el ámbito de la Política-criminal como alarma social, siendo un medidor normalizado del grado de enfado e inconformismo del ciudadano con la legislación vigente. ¿Qué efecto causa en el Gobierno de turno? Preocupación, desasosiego; estados de ánimo que pueden conducir a la toma de decisiones precipitadas (e.g. un cambio legislativo).
Pero, - aquí llega la pregunta del millón -, esta alarma social de la que hablo, ¿solo se debe a la gravedad de los hechos en cuestión y la temprana edad de sus PRESUNTOS responsables? La respuesta, desde mi humilde opinión, es taxativa: no. Gran parte de la culpa recae sobre los medios de comunicación que, lejos de cumplir la función que de ellos se espera - informar -, se dedican a tergiversar lo ocurrido y a exagerar en términos de incidencia. Es decir, convierten lo que a priori son dos casos poco frecuentes que, a pesar de ser muy próximos en el tiempo - por azar del destino o, quién sabe, un efecto llamada -, en ningún caso revisten la gravedad que les quieren inyectar - en términos de prevalencia, lógicamente. Nos hacen creer que este tipo de sucesos se han tornado crónicos, nada más lejos de la realidad.
Como respaldo para esta recién lanzada "acusación" - en el buen sentido de la palabra, por supuesto -, aportaré algunos datos estadísticos actuales del fenómeno de la delincuencia juvenil: Podemos afirmar, sin ánimo de ser exhaustivos, que la delincuencia en menores supone aproximadamente un 15% de la delincuencia total registrada. Resalto el participio: registrada. Hablo de estadísticas oficiales, cuya lectura e interpretación ha de ser restringida (recordemos que solo recogen las conductas denunciadas, aquellas que entran en contacto con las instituciones oficiales). No obstante, a los efectos de este análisis, las tomaremos como válidas y representativas.
Asimismo, hecho el apunte estadístico general, conviene puntualizar que no se han experimentado incrementos descontrolados en la tasa de criminalidad juvenil en los últimos 10 años. Sin embargo, sí es cierto que se ha registrado un aumento en los delitos violentos, entre los que destacan los homicidios y las violaciones, así como en aquellos de carácter tecnológico. ¿Es preocupante en cifras? A mi juicio, tanto como para propiciar un giro en la legislación de 180º, no.
Ya a finales del siglo XIX, concretamente en el 1893 y en su obra "La división del trabajo social", decía Durkheim que las sociedades modernas habían perdido los valores tradicionales. Esta pérdida de referencias morales y normativas la bautizó como anomia.
Según el autor, la sociedad de aquel entonces proponía dos estandartes con los que identificarse: el logro del éxito y la competitividad. El problema surge cuando a todos se les exige la consecución de las mismas metas, sin tener en cuenta la disparidad de medios a su alcance. Aquí surgen las desigualdades, la frustración y, como resultado, el crimen. Si no soy capaz de lograr el éxito haciendo uso de los medios lícitos a mi disposición, acudiré a las vías delincuenciales.
Estamos en el siglo XXI, sin embargo, ¿no creéis que las propuestas de Durkeim todavía pudieran tener sentido? Yo personalmente sí lo creo. Fin del inciso.
Por mucho que los medios de comunicación se empeñen en generar una suerte de esquizofrenia social, y cuestionar constantemente nuestra "Ley del Menor", debemos mostrarnos objetivos y basarnos en datos estadísticos. Hablaba al principio de la presunción de inocencia pero, ¿qué hacemos con la condena social? Resulta que desde el primer momento los medios se encargan de "etiquetar" a ls presuntos autores. Luego, en algunos supuestos - no entraré en números, no viene al caso -, se dictan sentencias absolutorias de las que la prensa no se suele hacer eco. Esas personas ya serían consideradas delincuentes a los ojos de sus vecinos, de su comunidad.
Llegados a este punto del análisis, estimo que va siendo hora de sintetizar y poner en orden las ideas expuestas.
Primera conclusión: la solución no radica en ampliar la franja de edad en los menores, ni en imponer medidas más severas, ni mucho menos. El control social formal ha de ser subsidiario, el Derecho Penal la "última ratio" (en términos de andar por casa:  el recurso final al que acudiremos, cuando todos los mecanismos menos lesivos a nuestra disposición hayan fracasado).
Entonces, ¿qué cambios podemos y debemos implementar? Multitud de ellos. Como requisito coincidente aparecerá la circunstancia de que afecten de lleno al proceso de socialización, y más en concreto a las instancias de control social informal.
Nombraré algunos: en educación, tanto familiar como a nivel de Centros. Educar en el respeto; enseñar las emociones e instruir en habilidades sociales (empatía, autocontrol, confianza en uno mismo...); etc. A nivel comunitario, de vecindario, se me ocurren los siguientes: dotar a los barrios más desfavorecidos - aquellos con presencia de numerosas familias desestructuradas y altas tasas de delincuencia -, de recursos institucionales de asistencia. Servicios Sociales, actividades (costura, juegos de mesa para jóvenes, por poner algún ejemplo), instalaciones deportivas, etc. Y por último, en lo que respecta a la instancia más cercana al menor - la familia -, se podría: preveer un mayor apoyo asistencial y económico a los núcleos familiares más desfavorecidos; promover talleres para educar a los padres, es decir, dotarlos de recursos para criar a sus hijos/as...
Segunda conclusión: con los menores delincuentes hay que ser tolerante y comprensivo. Desde un punto de vista general, sin ahondar en casos concretos ni tener en cuenta la posible presencia de patologías en infractores, podemos afirmar que existen muchas probabilidades de resocializarlos. De ahí la orientación de las medidas a imponer: educativa.
No son pocas las sentencias en nuestro país que toman esta dirección. Condenar a un menor infractor a aprender a leer y a escribir; a asistir a talleres de control de impulsos; a convivir en una comunidad distinta a su círculo familiar (medida adoptada cuando las circunstancias familiares no son particularmente favorables).
Luego está la otra cara de la moneda. Al violador o al homicida (una vez los hechos quedan probados y recogidos en la correspondiente sentencia), se les castiga con internamientos en régimen cerrado, que podrían prolongarse hasta 8 años. Decía el Juez de Menores Emilio Calatayud, en una conferencia a la que tuve la suerte de asistir: "¿Qué pensáis que se oye en los Centros de Reforma por la noche, cuando apagan las luces? Llantos. Niños llorando." Son cárceles para menores en las que se les priva de libertad. Es cierto que se programan tratamientos tendentes a la reinserción, llevados a cabo por profesionales. Sin embargo, no dejan de estar encerrados.
Para la reflexión, os dejo una frase de Fernández García, sobre el fin resocializador de los castigos: "es muy difícil educar para la libertad en condiciones de no libertad, puesto que la vida en prisión se caracteriza por la aparición de una subcultura especifica a la que ha de adaptarse el recluso para sobrevivir, a las normas de sus compañeros".
Tercera y última conclusión: el tratamiento de la información por parte de los "Mass Media" ha de ser responsable. La semana pasada leí opiniones del tipo: "barra libre" de impunidad entre nuestros menores; se van "de rositas" con conductas atroces; la Ley del Menor es muy laxa, hay que cambiarla para incluir penas que surtan efecto; y así podría seguir hasta llenar otra entrada de blog. Libertad de expresión, sí, pero con responsabilidad.
Espero no haber sido excesivamente técnico en la redacción y sobre todo, haber conseguido mi objetivo: remover consciencias y fomentar el debate sano. Eduquemos a nuestros menores con cariño, no olvidéis que lo que más desean es nuestra atención.

sábado, 11 de noviembre de 2017

El papel de familia y allegados

Buenas días queridos lectores! Antes de entrar en faena, me gustaría agradecer a Ana Sellers la inyección de motivación que, sin coste adicional ni esperar nada a cambio, me ha administrado. Esta encantadora periodista, con la que tuve la suerte de compartir experiencias un día de feria, me enseñó que en el mundo todavía queda solidaridad. Aquí me tienes siguiendo tus valiosos consejos Ana, un millón de gracias.
Corría una calurosa tarde de principios de agosto. No me equivoco si afirmo que la temperatura de la oficina superaba en 4 ó 5 grados la exterior - su orientación no es precisamente la mejor, pues recibe el sol directo de la tarde. Era viernes, el primero del mes. Todavía recuerdo que veía las ansiadas vacaciones a años luz y el hecho de que Mari Ángeles - mi Oficial, a la postre única acompañante en este viaje - hablaba con júbilo de sus días de esparcimiento en Alhendín no ayudaba lo más mínimo.
Esa mañana recibí una llamada de la jefa del Gabinete de Prensa - que por cierto también responde al nombre de Ana. Me pedía ayuda para otra amiga periodista, que le había transmitido que alguien muy cercano había sido víctima de violencia machista. En vista de que el volumen de trabajo lo permitía, la llamé de inmediato para citarme con ella durante la tarde. Ya por teléfono me adelantó que era su hermana quien necesitaba ayuda, por lo que le pedí que vinieran las dos juntas a la oficina.
Con puntualidad británica, ambas jóvenes hicieron acto de presencia en Comisaría. La periodista, de mi edad, y su hermana de tan solo 28 años. Las invité a pasar a mi despacho, cerré la puerta tras de mí y les pedí que se pusieran cómodas. Me dirigí a Amanda (nombre ficticio, por razones obvias de privacidad) y le indiqué que me hablara de su ya extinta relación de pareja. 
Por período de dos años había mantenido una relación de noviazgo con un hombre mayor que ella - 46 años. Explicaba que al principio le "daba pena", lo vio muy solo y triste. Éste sería el principal motivo que la llevó a acercarse a él y a solidarizarse con su situación.
Las conductas de control no tardarían en llegar. Desde los primeros compases de la relación, este señor comenzó a comentar su forma de vestir, a indicarle que no debía usar maquillaje para salir a la calle. Estos consejos los justificaba en que él la veía guapa siempre, incluso sin arreglar, y que le parecía más atractiva con vaqueros que no fueran muy ajustados y zapatillas de deporte.
Estas actitudes machistas se vieron seguidas, sin solución de continuidad, por otras de mayor calado. Su ex-pareja empezó a aislarla de su círculo social y familiar. "¿Otra vez vas a salir con tus amigas?, mejor nos quedamos aquí viendo una peli los dos juntos, que tengo muchas ganas de estar contigo; no vayas hoy, quédate mejor"; eran algunas de las frases que le decía. El problema de esto es que no ocurría en ocasiones contadas, si no más bien cada vez que Amanda hacía planes con sus amigas.
Con vuestro permiso haré un breve inciso que viene muy al caso: el pasado martes tuve la suerte de participar, junto con el Área de Igualdad del Ayuntamiento de Málaga, en un cine-fórum con cerca de 300 adolescentes. Proyectaron el documental de TVE, "El machismo que no se ve" (a quienes no lo hayáis visto, os recomiendo encarecidamente que lo hagáis). A su finalización, Ángélica - psicóloga - jefa del Negociado contra la Violencia de Género -  y un servidor dedicamos una hora a debatir el documento gráfico con los jóvenes allí presentes. He de decir que me sorprendí gratamente, pues de ninguna de las maneras me esperaba tanta implicación y participación de una población en riesgo (las estadísticas dicen que una de cada cuatro jóvenes sufre violencia psicológica). Una chica, volviendo a enlazar con la historia del presente post, dijo: "la gente se piensa que es fácil salir de una situación de violencia. Dicen que porqué no rompemos la relación cuando comienza el maltrato; dicen que porqué aguantamos carros y carretas; lo dicen porque no son ellos quienes están ahí, sufriéndolo en sus carnes". Cuánta razón tenía esta joven. Y es que debéis plantearos la siguiente comparativa: conozco a un chico por redes sociales y tenemos una primera cita. Quedamos para tomar café en una terraza y, de buenas a primeras, me suelta un guantazo en la cara. ¿Qué haría? Me juego un brazo a que prácticamente el 100% de vosotras os levantáis de la mesa y os marcháis. Y entonces, si lo haríais en esa situación, ¿Por qué no os "marcháis" al primer tortazo en vuestra relación? Posiblemente muchas lo hagáis, sin embargo, el maltrato en el ámbito de género es más sutil. Se presenta de forma escalonada, muy poco a poco, nos va comiendo terreno hasta que nos tiene rodeados y sin posibilidad de escapar.
Estas primeras actitudes del ex-novio de Amanda van encaminadas a esa construcción de la situación desigual, del desequilibrio. La relación avanza y sin daros cuentas os váis quedando solas. Bueno, lo tenéis a él, es lo único que tenéis. Por eso lo perdonáis una y otra vez, os une un vínculo sentimental muy fuerte y su propósito de enmienda es suficiente. Sin embargo, la violencia siempre vuelve, es cíclica.
La situación de Amanda se fue deteriorando, como era de esperar. Su ex-pareja llegaba a ir a buscarla donde estuviera con sus amigas para obligarla a volver a casa con él, conducta obsesiva que acompañaba de comentarios despectivos. Comenzó a desconfiar de ella, le decía que la había visto salir del gimnasio del barrio con otro hombre - cuando ella jamás había estado allí.
La relación se hizo insostenible cuando comenzaron los insultos y las agresiones físicas. A pesar de lo anternior, Amanda tuvo la valentía de recurrir a la persona que más la quiere en este mundo: su hermana. Ella la iba a ayudar a salir de esa espiral de maltrato.
Todavía recuerdo como si fuera ayer como la hermana de Amanda lloraba en mi despacho, lamentándose de no haberse dado cuenta por sí misma de la situación y haberla ayudado antes. Aquí es donde quería llegar, el objetivo principal de esta entrada.
El papel de la familia, amigos y otras personas cercanas a la víctima es fundamental en la lucha contra esta lacra. No me cansaré de recordaros que, un tercero ajeno a la situación de maltrato, no solo puede denunciar la conducta, si no que tiene la obligación moral de hacerlo. Ayúdala a salir, no te quedes sentado de brazos cruzados.
Os dejo la última campaña del Ministerio, que seguramente muchos ya habéis visto en la calle. Es muy acertada y lo más importante, directa. "CUANDO HAY MALTRATO EN UNA PAREJA, NO SON SÓLO COSAS DE PAREJA. NO PERMITAS LA VIOLENCIA DE GÉNERO". Espero que nunca tengáis que colgar un centro de flores en la puerta de la casa de un ser querido. Feliz fin de semana.

lunes, 26 de junio de 2017

Trabajar en pos de la igualdad de oportunidades

Hola de nuevo bloggers! Me alegra estar de vuelta por estos lares, después de otro "parón" inesperado. Por más que me esfuerzo en alimentar mis pasiones, la rutina parece salir victoriosa y me aleja de estos pequeños placeres... Me ha ganado varias batallas, pero la guerra todavía está en su punto álgido. No soy yo de tirar la toalla, ni mucho menos.
Decía que me congratula regresar a mi espacio, donde me siento seguro. Hoy, aprovechando que tengo el día libre para cuidar de Óliver - ha cogido otro de los famosos virus de la guarde -, os hablaré de un tema que, por desgracia, sigue ocupando portadas a diario.
Para los que no me conocen, tengo la suerte de estar al frente del Grupo de Investigación de la Unidad de Familia y Mujer (U.F.A.M.) de la Comisaría Provincial de Málaga. Se trata de una Unidad integrada por 11 Policías especializados en la investigación de delitos de violencia de género - en su concepto amplio -, violencia intrafamiliar y aquellos que atentan contra el plano más íntimo del ser humano, la libertad sexual. Quería que entendiérais mi grado de implicación en la materia, el porqué de invertir esfuerzos en pos de esta difícil empresa. Espero haber tenido éxito.
Mi trabajo es sencillamente apasionante. Que conste que no lo digo por seguir el guión, ni a modo de cliché o algo parecido, nada más lejos de la realidad. Y eso que no lo elegí... ¿Ah no? Un no rotundo. Aquí donde me véis quería algo con una menor carga emocional, algo que policialmente hablando pudiéramos tildar de más operativo. Sin embargo, una Comisaria tuvo a bien concederme esta responsabilidad, convencida - como así me dijo aquel día - de que mi desempeño estaría a la altura (y es que las arengas de este tipo, en nuestros pequeños mundos laborales, no deben olvidarse). Dos años después de ese día debo decir que no quiero cambiar. Trabajar en equipo y ayudar a las personas son las dos variables que conforman la ecuación perfecta de mi actual felicidad. Dicho así suena hasta fácil, fíjate, cuando en realidad no tiene ni un ápice del calificativo. Formación, buen ambiente, reparto equitativo de roles, llantos, familias destrozadas por el germen de la violencia, estrés y un largo etcétera que culmina con un SATISFACCIÓN en mayúsculas - la guinda del pastel. Qué bien suena ésta última, ¿no os parece? De hecho la voy a usar para contaros algunas de las últimas ocasiones en las que la he sentido.
Satisfacción cuando los padres de una niña de 15 años se presentan en Comisaría desesperados, conocedores de que su pequeña está saliendo con un maltratador. En cuestión de 7 meses se ha escapado de casa en numerosas ocasiones, ha dejado el instituto, ha interrumpido un embarazo, ha limitado su círculo social a este niño - pues él también es un adolescente- que le exige exclusividad, etc, etc. Conclusión: Unos padres destrozados porque su hija no es capaz de darse cuenta de la situación.
A día de hoy, tras un duro trabajo de mi Equipo, la chica ha reconocido su condición de víctima, lo ha denunciado y está recibiendo tratamiento psicológico para superar el bache. Pero más importante que todo esto ha sido su actitud receptiva: él no te quiere, los celos no son una conducta que demuestra amor, tu relación con este chico es tóxica. Todavía está emocionalmente muy afectada, pero no me cabe duda que con el apoyo de sus seres queridos y una buena decisión judicial saldrá adelante.
Satisfacción de haber ayudado a una joven que llevaba sufriendo acoso sexual en su lugar de trabajo el último año y medio a manos de su jefe. No olvidaré aquella mañana del primer de junio cuando se plantó en mi despacho, empujada por dos compañeros de oficina, para narrarme las barbaridades que este señor - por llamarlo de alguna manera -, le hacía. Algun@s os estaréis preguntado: ¿Por qué no se marchó de allí antes?, ¿Cómo pudo aguantar la situación tanto tiempo? Preguntas ambas comunes para aquel que "ve los toros desde la barrera". Intentaré explicarlo.
El acosador suele tener una personalidad narcisista, es alguien que se siente muy seguro de sus habilidades y ostenta una posición de superioridad. Tampoco sería descabellado que tuviera algunas pinceladas de psicopatía... Muy inteligentes y calculadores, duchos socialmente; cualidades que unidas suelen conducir al éxito. De esta manera, consigue acercarse a su víctima de una forma muy hábil, ganándose su confianza a un ritmo frenético. Los comentarios al principio son agradables, aplaudidos por su entorno e incluso por la futura víctima. Sin percibirlo la amabilidad comienza a tornarse en faltas de respeto leves, para progresivamente pasar a comentarios de tono sexual que lejos de ser criticados por los demás trabajadores siguen siendo, de hecho, reforzados - con risas y otros incentivos de un amplio repertorio. Cuando te quieres dar cuenta ha abusado de ti - por ejemplo, un tocamiento lascivo - o te ha propuesto una relación sexual desde su posición de privilegio (no olvidemos que es tu jefe, quien paga tu nómina al final de mes). Toda esta red tejida a conciencia convierte a la mujer que consigue salir de ella en una auténtica valiente, una luchadora.
En el caso que nos ocupa, dos cargos directivos intermedios de la empresa se ofrecieron a declarar a su favor y le dieron el empujón que necesitaba - los mismos que meses atrás le reían la gracia -. Así fue, dos hombres "hechos y derechos" con los ojos empañados por las lágrimas, mientras me narraban cuán arrepentidos estaban de no haberle parado los pies antes. Eso, por sí solo, los honra.
 Volviendo a la chica, no podría obviar que después de interponer la denuncia nos fundimos en un abrazo que jamás olvidaré. No sé quién ni cómo se inició, lo único que sé es que fue sincero, cálido. No hay nada como empatizar con aquel que te necesita.
Días despúes, ya en el Juzgado, la misma mujer me preguntó: "¿Todavía das abrazos?"; sin dudarlo, respondí: "Por supuesto"; y en cuestión de segundos volvíamos a entrelazarnos durante un largo intervalo de tiempo - que en realidad pareció corto -. Por estos momentos amo lo que hago.
Por último, satisfacción por mi actual posición, privilegiada en la lucha por la igualdad. El mito del amor romántico sigue muy arraigado en la juventud - "me controla porque me quiere, él solo busca lo mejor para mí" -, tanto que con las nuevas tecnologías ha cogido hasta mayor impulso (me remito al primer caso). A este mito unimos la educación, que desgraciadamente sigue siendo en desigualdad. Un ejemplo claro que me da la razón es el segundo caso que os he contado: los micromachismos siguen muy arragaidos en la sociedad. "Mi jefe hace continuos comentarios sexuales, alusiones inapropiadas a compañeras de trabajo, y yo - en un alarde de virilidad - le río las gracias, lo empujo a seguir haciéndolo..." Todo lo contrario a una educación en perspectiva de género. Toca seguir luchando.
Nos vemos en la próxima que espero no se demore. Sed felices.



domingo, 18 de junio de 2017

Introducción a los abusos sexuales

Hoy me gustaría hablaros de algo que, por desgracia, se está volviendo común en las noches de ocio. Se trata de los abusos sexuales. La juventud actual, y desde hace ya varias décadas, es propensa a salir en horas nocturnas y a consumir grandes cantidades de alcohol - en algunos casos, también otro tipo de drogas -; factores que se unen para generar un caldo de cultivo apto para esta modalidad delictiva.
En primer lugar considero que no está de más transmitiros que este bloggero, no hace mucho, se encontraba dentro del colectivo bautizado como "juventud" - que conste que todavía me veo joven, aunque la paternidad me haya sacado de un plumazo de la noche -(XD). Y es que tuve la suerte de cursar mis estudios universitarios en la ciudad de Granada. Durante esta etapa, no fueron pocas las salidas nocturnas - botellón incluido - en compañía de mi grupito de amigos, llegando a consumir un volumen de alcohol considerable. Tomemos para este post la siguiente definición de considerable: una borrachera de campeonato, capaz de deshinibirnos e incluso hacernos "tambalear" en la sala de baile.
Puestos en situación, pasaremos a dar un concepto de abuso sexual "para andar por casa". Es un acto de naturaleza sexual llevado a cabo sin el consentimiento de la víctima, varón o hembra, aunque por motivos obvios de mayor incidencia me centraré en el sexo femenino - un saludo poco cordial, patriarcado. Por tanto, cualquier conducta de implicación sexual, i.e. un tocamiento de un glúteo; se puede incluir en esta definición. Así es, ese acto de hombría - modo irónico ON - que multitud de varones llevan a efecto en la discoteca, agarrando el trasero de aquella chica mona que pasa a nuestro lado, es un delito. Se dice pronto...
Con afán de alcanzar una buena comprensión os pondré varios ejemplos: un abuso sexual es un tocamiento llevado a cabo al descuido, i.e. en la vía pública, un individuo aprovecha que la chica camina con sus ojos fijos en el móvil para acariciarle un pecho y salir corriendo; un abuso sexual también es considerado cuando la joven - digamos, por ejemplo, 20 años de edad- se encuentra bajo los efectos del alcohol y su nivel de comprensión y entendimiento de sus actos está visiblemente reducido; aprovechando el chico para agarrarla por la cintura en la discoteca y besarla (por su estado, la chica no es consciente de lo que ocurre y no se niega expresamente al beso). Éste segundo caso es el que más me interesa y sobre el que pondré el foco.
A veces, por cómo nos han educado - otro saludo no afectuoso, dichoso patriarcado -, creemos que un "no" por respuesta no es definitivo. "Se está haciendo la dura; insiste que seguro que al final cae; deja que se tome un par de copas más y la tendrás a tiro..."; entre otros pensamientos machistas y por desgracia, muy comunes. Pues permitidme que os diga que un "no" es más bien un "no", y con él lo que la chica os está transmitiendo es su desinterés en el pretendido acercamiento. No insistáis; no presionéis; no abuséis... Mejor buscaros a otra - ¿Será por mujeres en el mundo?-. Tomadlo como un consejo que vale su peso en oro: si insistís, si presionáis, podríais estar cometiendo un delito que, en su tipo básico, tiene prevista pena de prisión de 1 a 2 años. Gracias Álvaro, lo tendremos en cuenta. Y encima "de gratis", para que luego os quejéis.
Álvaro, ¿Y qué ocurre si no me ha dicho que no, pero va considerablemente borracha? Peor me lo pones, recula y sal de allí. No se encuentra en condiciones de darte un no por respuesta. A sus amigas: si la queréis, acompañadla a casa. De nada.
Hasta ahora hemos hablado de "abusillos": tocamientos de carácter lascivo al descuido, besos robados - la clásica cobra -, y otras conductas que penalmente no revisten una gravedad reseñable. Sin embargo, ¿Qué ocurre cuando la presión nos lleva a practicar sexo?; ¿Qué pasa si con esa joven en estado semiinconsciente llego al coito? Bien, ahora sí debéis preocuparos. Más aún, acongojaros, porque como a esa joven "facilona" (con todo el tono irónico del mundo mundial) le de por interponer denuncia, os arruina la vida. Tal y como habéis leído, estaríamos ante un delito agravado de abuso sexual. Houston, tenemos un problema - de dos pares de cojones, chaval...-
La intención inicial de este post era ser muy incisivo, transmitir un mensaje directo y claro. Mi intuición me dice que con lo que os he dado es suficiente, que no es necesario ahondar más en la materia. Seguiré mis instintos: si estás pensando en salir a ligar el próximo viernes, adelante, puede ser tu noche. Pero por favor, no olvides estas tres recomendaciones: sé respetuoso, acepta un no por respuesta y no intentes "llegar hasta el final" si ella está afectada por el alcohol. Habrá más citas si te comportas como un caballero, de eso no me cabe duda. Por una ciudad libre de abusos sexuales.
Feliz domingo queridos lectores!





domingo, 5 de marzo de 2017

Gracias PABLO

Dedicado a un luchador optimista, a un chico que irradió ganas de vivir a cada segundo, incluso cuando todo parecía oscurecer. Dedicado a Pablo Ráez. Va por ti.

Gracias Pablo por darnos tantas lecciones de vida. A tus 20 años has demostrado una entereza y una madurez que no son, para nada, acordes a tu temprana edad.

Gracias por enseñarnos a disfrutar cada instante; a base de compartir momentos de tu día a día y de la encarnizada batalla que has librado contra la enfermedad, nos has abierto los ojos a un mundo lleno de experiencias. Cada momento cuenta, cada instante hay que vivirlo intensamente pues podría ser el último.

Gracias por mostrarte tan natural, por abrir las puertas de tu privacidad para que pudiéramos ser un poco partícipes de tu inusitado optimismo.

Gracias por afanarte en cubrir las carencias de las instituciones. Desde tu marcha, las donaciones de médula se ha cuadriplicado. No obstante lo anterior, seguimos sufriendo los efectos de una sanidad deficiente. Falta personal, recursos y lo que es aún peor, una disposición decidida a mejorar. La voluntad del hombre mueve el mundo, de eso ya no cabe duda Pablo.

Gracias de corazón. Tu nombre perdurará en el recuerdo de muchos. Tu lucha no fue en vano. Descansa en paz, campeón.

martes, 21 de febrero de 2017

El "revenge porn" : la venganza del siglo XXI

A tod@s os sonará el caso de Olvido Hormigos, exconcejala socialista de un pequeño pueblo de Toledo. En mayor o menor detalle, conoceréis la historia de esta señora que, un buen día del pasado 2013 - madre mía qué lejos parece quedar...-, decidió enviar un vídeo de contenido erótico a un amigo. Se trataba de un archivo en el que aparecía ella, en la privacidad de su domicilio, en actitud íntima y con plena conciencia de lo que hacía. Lo que claramente no pasó por su cabeza en ese álgido instante fue que esas imágenes pudieran llegar a terceras personas no deseadas, como así ocurrió.

Éste es el origen del nuevo tipo penal contra la intimidad conocido como "sexting". Tendremos que leer hasta el apartado segundo del artículo para llegar a la agravante por género (es decir, por existir o haber existido una relación conyugal o simplemente afectiva entre autor y víctima), conducta bautizada por la Doctrina como "revenge porn" (en castellano antiguo, venganza pornográfica). Es increíble como nos gusta adoptar la terminología anglosajona, pareciera que hasta suena mejor. Hay que reconocer a estos americanos que siempre van un paso por delante, incluso dos si el tema a debatir involucra tecnología.

Como venía diciendo, desde el pasado mes de julio de 2015 contamos con un artículo en el Código Penal que castiga esta conducta. Por cierto, ¿De qué conducta hablamos? Ah, sí. De difundir o simplemente enviar a terceros archivos - vídeo o imágenes - de contenido íntimo, sin el consentimiento del titular. Se trata de documentos gráficos que fueron tomados mediando la voluntad de todos los participantes, sin embargo, en ningún momento se llegó a autorizar una ulterior transmisión o envío a terceros.

Hechas las presentaciones (Blogger, revenge porn; revenge porn, blogger), me gustaría contaros una de las investigaciones que hemos desarrollado en mi Grupo y, si me permitís, aconsejaros para evitar veros en el lugar de la pobre Olvido. Que conste que sólo hablaré de aquellos incluidos en el ámbito de la violencia de género, es decir, las cifras fuera de esta problemática son, sin lugar a dudas, muy superiores y no se tendrán en cuenta por escaparse a nuestra esfera de influencia. Por otro lado, también resulta de interés el hecho de que todas las actuaciones llevadas a cabo tienen por víctima a una mujer.

Bien, en el año y medio transcurrido desde su instauración en España, en Málaga capital (mi ámbito de trabajo), se han detectado alrededor de unos 10 casos. ¿Son muchos o pocos? Depende de cómo se mire. Digo esto porque nos encontramos en el plano de la intimidad, lo más sagrado de la persona, por lo que la cifra negra no es ni mucho menos inapreciable. Es más, me atrevo a afirmar que esas 10 investigaciones son sólo la punta de iceberg.

Con cifra negra hago alusión a aquellas infracciones que no se denuncian y, por tanto, no dejan constancia estadística en las bases de datos policiales. La motivación para decantarse por no compartir con la Policía lo ocurrido es comprensible y lleva por nombre vergüenza. Todos y todas, en cantidades diversas, tenemos de eso último e intentamos evitar airear nuestra vida privada.

Siempre he dicho que el mayor acto de valentía de una víctima de violencia de género es plantarse en una Comisaría y compartir sus secretos con un desconocido. Así es, una completo desconocido a quien transmitimos nuestros miedos y preocupaciones, y de quien esperamos una respuesta acorde a nuestras expectativas. Es más, no es seguro que el especialista policial encargado de oírnos en declaración sea del sexo femenino. Otra piedra más en el camino... Narrar a un hombre cómo otro hombre me ha tenido sometida durante los últimos dos años, cuando no me queda ni una pizca de confianza en el sexo masculino. En definitiva, un acto de valentía como la copa de un pino. Punto pelota.

Sirva como consuelo que, desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, se fomenta que la capacidad de empatizar del Policía especialista esté desarrollada. Sea hombre o mujer, te va a escuchar y se va a poner en tu lugar, así que adelante, denuncia!

Inciso hecho, decía que la motivación para no solicitar el auxilio de la Autoridad recae en la vergüenza. Ésta no se limita sólo a hablar con un desconocido, no señor, además se extrapola a personas de nuestro círculo más cercano. "Si denuncio puede que mi padre se entere de que Jorge y yo grabamos un vídeo de contenido íntimo..." Esta segunda parte también juega un papel fundamental en la toma de decisión.

A lo tonto, a lo tonto, llevo ya un un buen tocho escrito y todavía no he entrado en faena. Dicho y hecho, paso a narrar un caso real. Se trata del más reciente que hemos tenido, en concreto data de la semana pasada. Una chica denunció que su ex-pareja había enviado un vídeo de ambos al primo de éste último. En el vídeo la joven aparecía practicándole una felación y se la podía identificar perfectamente. Resulta que el primo (receptor del archivo) había sido su pareja antes, y a la fecha de la denuncia pareciera que estaban retomando de nuevo la relación. La motivación del autor en este caso era clara: venganza por despecho.

Nos encontramos con un triángulo amoroso del que había salido damnificada la mujer. Por fortuna el envío del archivo se quedó ahí, no alcanzando las redes sociales, por poner el ejemplo más extremo de difusión. Una vez "salta" a la Red no habrá forma de eliminarlo.

De vuelta al caso, comprobado que el envío se había producido y que el primo había recibido el archivo en su teléfono, se practicó con premura la detención del presunto autor (asegurando la intervención de su terminal móvil y de otros dispositivos de almacenamiento de datos). Resulta que tenía en su posesión varios vídeos de contenido sexual, aparte de aquel difundido ilícitamente.

Se trata de un caso con final feliz, donde quedó demostrado el envío, recuperados los archivos y así se evitó que los mismos siguieran circulando entre terceras personas ajenas. No todos han sido así, por desgracia. Está en nuestras manos poner medidas para que nuestra intimidad no sea vulnerada. Fijaos que no he usado el verbo "evitar", de una manera más que consciente. Y es que no está en mi mano deciros lo que hacer con vuestras vidas, ni mucho menos, pues sólo vosotros sois dueños de vuestros actos. ¿Le puedo enviar a mi novio fotos desnuda? Por supuesto; claro; es algo bastante común en la era postecnológica, de hecho; etc, etc. Sólo te pido que te asegures de que puedes confiar en él, de que te obligues a conocerlo a fondo y no te aventures. Piensa las cosas dos veces. Las relaciones a veces terminan de manera tormentosa, no le des la opción de chantajearte emocionalmente o incluso hacerte un daño social profundo.

Recuerda: El amor es confianza y en ningún caso control. Tú eres la única dueña de tu cuerpo y nadie, repito, nadie puede decirte lo que debes hacer con él. Hasta aquí mi experiencia con el revenge porn, espero que os sea de utilidad. See you soon.


P.D.- Más abajo os dejo el póster diseñado en Reino Unido en el marco de una campaña de prevención de la venganza pornográfica. BE AWARE B4 YOU SHARE: Sé consciente o piénsalo bien antes de compartir.



domingo, 5 de febrero de 2017

Un relato para remover conciencias

Feliz domingo a mis bloggers favoritos! A estas alturas os habréis percatado de que mi presencia en estos lares ha aumentado considerablemente. A Dios doy gracias por ello. Escribir es una actividad que me apasiona y sabiéndolo, diremos: cuánto más, mejor.
En el día de hoy me gustaría hablaros de nuevo de desigualdad. De micromachismos con los que convivimos  a diario y aceptamos, quiero pensar, de forma inconsciente. Digo quiero pensar porque algunas costumbres e ideas erróneas están tan arraigadas en la sociedad que se torna misión imposible "darles carpetazo".
Hace unas semanas me encontraba en uno de los numerosos parques infantiles de la Axarquía (después de 20 meses conocemos todos por nombre y apellidos, al igual que ellos a nosotros... XD). Estaba en compañía de mi pequeño Óliver, tras haberlo recogido de la guardería. Hasta aquí, todo normal, pues la cosa transcurría acorde a nuestra rutina diaria. Para los que no lo sabéis, tengo la suerte de compartir cada tarde laborable con él ( mientras su mamá, empresaria, se realiza profesionalmente). "Bueno, eso no es algo tan común, normalmente es el papá el que trabaja todo el día y llega cuando los peques ya duermen..."; tal vez querías decir que no era común, hoy en día, sí lo es. Pero esto es un tema que da para una entrada completa.
Volviendo a la historia, decía que nos encontrábamos jugando en el parque. Óliver empujaba su carrito de la compra, de colores vivos y repleto de piezas de fruta de plástico, por los alrededores, cuando una niña de unos 3 años se fijó en él. En un primer momento pensé: "lógico, es tan guapo..."; Sin embargo, al instante me di cuenta de que la razón era muy distinta. La niña se dirigió a él diciendo : "Ese juguete es de niñas"; al tiempo que en su cara se esbozaba una ligera sonrisa. La madre, a escasos metros, era testigo de la escena.
Pasaron unos segundos que me parecieron un mundo. Óliver me miró, la niña miró a su madre y luego puso los ojos en mí, la madre también dirigió su mirada en mi dirección... Yo, entre tanto, esperé pacientemente una respuesta de la señora que, para mi sorpresa, nunca llegó. Comoquiera que la timidez no es un rasgo identificativo de mi personalidad, decidí intervenir de la siguiente forma: me dirigí a la niña diciendo: "pequeña, ¿cómo te llamas?"; a lo que ella respondió con un tímido "Claudia". Con el tono más pacificador que pude imprimir a mis cuerdas vocales le dije: "cariño, los carros de la compra son usados tanto por los papás como por las mamás. De hecho, a Óliver le encanta jugar a las cocinitas. ¿Quieres que te preste el carrito?"; me miró algo confundida y se marchó con su madre. La señora no dijo ni "mu".
Quiero pensar que es un hecho aislado, que los roles de género son cosa del pasado, pero la realidad es bien distinta y, situaciones como la que acabo de compartir, te despiertan del sueño con una bofetada a mano abierta. Hacer la compra, cocinar, planchar... Son acciones asexuales y no hay un género predestinado a cubrir esas necesidades. La pregunta que me surge es: "¿Claudia habrá sacado esa conclusión a través del aprendizaje vicario, es decir, de lo que ve en su casa?"; o yendo un poco más lejos: "¿Es probable que alguien de su entorno cercano le haya llegado a decir que, un carrito de la compra de juguete, es sólo para las niñas?". La cuestión es que Claudia, a sus tres años, tiene ideas sexistas. ¿Qué estamos haciendo mal?
El viernes tuve la oportunidad de participar como ponente en una mesa redonda. El acto tuvo lugar en Málaga y estaba organizado por la Plataforma contra los Malos Tratos a Mujeres "Violencia Cero". Uno de los temas principales sobre los que giró el debate posterior fue la coeducación en los Centros Públicos de Andalucía. Hay que implantar políticas efectivas y reales para que la educación sea en igualdad. Parece mentira que algo tan básico todavía esté carente en la mayoría de Colegios de nuestra Comunidad... 
Por último, desde éste mi espacio, me gustaría también llamar a la mesura. Los extremos nunca son buenos y a veces, en la lucha por nuestros derechos, tendemos a excedernos. El viernes, en el mismo foro del que os hablo, llegué a oír una propuesta orientada a invertir la carga de la prueba en los juicios penales por violencia de género. Es decir, para aquellos menos duchos en Derecho, querían eliminar la presunción de inocencia de los encausados (hombres a los que se les está juzgando por un delito de esta índole). En definitiva, que el hombre tenga que probar su NO culpabilidad. Esto, hablando mal y pronto, es una aberración. Y para evitar que esto ocurra estamos las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, guardianes de los derechos de los ciudadanos, que investigamos cada denuncia y recabamos cuantos elementos periféricos podemos para respaldar las manifestaciones de la víctima (pruebas testificales, informes vecinales, historiales médicos de víctima y autor, exploración de los menores por especialistas...). Señoras y señores, podemos gritar a pleno pulmón que vivimos en un Estado de Derecho, y por tanto las condenas siempre, repito, SIEMPRE, han de estar basadas en pruebas. Los acusados son inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
Espero que estas líneas consigan, como mínimo, remover las conciencias y extraer reflexiones positivas. Ese era mi objetivo principal, así como el título de esta atrevida entrada. Entre todos podemos cambiar las cosas. Un fuerte abrazo, bloggers.

P.D.: Os dejo una de las muchas imágenes de campañas contra el sexismo en el juego que podéis encontrar en internet. A día de hoy, son ya muy numerosas las acciones tomadas por las Instituciones orientadas a fomentar la paridad en los juguetes infantiles, sin embargo, "barriendo para casa", he de destacar la iniciativa del Área de Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Málaga las pasadas Fiestas Navideñas: JUGAR NO TIENE GÉNERO.