UN SÁBADO CUALQUIERA EN CÓRDOBA

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sábado, 17 de noviembre de 2018

El machismo no descansa


El machismo no descansa. No conoce de períodos vacacionales, ni mucho menos de fines de semana en los que desconectar. No tiene en cuenta circunstancias espaciotemporales: cuando llega la hora de pasar a la acción, sencillamente actúa.

El pasado viernes, mientras la mayoría de la sociedad se disponía a plegar velas, él entró en escena. El lugar elegido: Palma de Mallorca; su víctima: Sacramento Roca. Esta mujer de 36 años, española; se encontraba en su lugar de trabajo, posiblemente con la vista también puesta en los planes de ocio que la aguardaban al finalizar su turno. La diferencia con el resto de nosotros es que ella nunca podrá llevarlos a cabo.

El presunto culpable de haber puesto fin a sus días antes de tiempo fue su expareja, Rafael Pantoja. Varón de 45 años, español, vigilante de seguridad de profesión. Él decidió que era el momento de acabar con la vida de Sacramento. ¿La explicación? El machismo no pregunta, simplemente golpea.

Según se desprende de las informaciones que han trascendido a los medios, el supuesto homicida o, incluso, asesino (a la vista de los hechos podría darse la alevosía en su conducta); no había aceptado una reciente ruptura. La seguía queriendo, no estaba dispuesto a pasar página así como así. Se lo hizo saber en numerosas ocasiones – tanto a través del teléfono, como presentándose inopinadamente en la tienda donde Sacramento trabajaba -. Sus firmes negativas a retomar la relación, presuntamente, hicieron que Pantoja pasara al plan B: ella había denunciado días atrás que alguien había pinchado las ruedas de su coche, además de la aparición de carteles en los que figuraba su número de teléfono junto al ofrecimiento de contactos sexuales. Por supuesto sospechaba de él. Yo, también.

Los machistas, que no son más que el brazo ejecutor del machismo, creen con convicción que ellas les pertenecen. Sacramento era suya, y de nadie más. No concebía una vida sin ella a su lado. Esto, llevado al extremo, se traduce en una agresión mortal. En el caso que nos ocupa el ataque llegó por la espalda: la cobardía como sello de identidad de esta maldita lacra.

Sacramento es la víctima 44 de este año y la 972 desde 2003. No podemos bajar la guardia ni un momento; en esta lucha sin cuartel, la relajación no tiene cabida. Porque él no descansa. Porque él es capaz de llevar el conflicto hasta las últimas consecuencias. Porque ellas se merecen vivir en paz de una vez por todas.



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